HONDA MONKEY 125 (PRUEBA)

Cuidado con subestimar a la mini moto japonesa que, a pesar de ese gracioso y diminuto aspecto, no es tan ‘pequeña’ como parece…

Piensa en un país que empiece por la letra D… (¿has pensado en Dinamarca?); siguiendo el mismo juego, ahora te propongo que pienses en una mini moto, y creo no equivocarme al predecir que seguramente hayas pensado en la Honda Monkey. A todos nos suena, de una forma u otra, esta pequeña japonesa pues, a pesar de la compacidad extrema de la que siempre ha hecho gala, su sombra es alargada: se trata de uno de los modelos más longevos del mercado -casi 60 años en continua producción- y un gran pedacito en la historia de la marca alada. Nació en 1961 como un mero entretenimiento para niños en un parque de atracciones de Tokyo, pero su popularidad creció tanto que, en cuestión de dos años, ya había una versión de calle rodando por Europa y EEUU.

Con un motor de 49cc de 4,2 CV, aquella originaria Monkey que se caracterizaba por sus diminutas ruedas de 5 pulgadas, su manillar plegable, sus suspensiones rígidas y su depósito cromado, fue evolucionando en años posteriores hasta alcanzar, sobre todo en la década de los 70, una gran popularidad que emanaba principalmente de su peso ultra ligero, su alta maniobrabilidad y la incorporación de una suspensión delantera de desmontaje rápido que la convertían en la perfecta moto transportable para, por ejemplo, llevar en la auto caravana, el barco o en el maletero de un coche.

Gordos neumáticos de 8 pulgadas de diámetro, caja de cambios de tres marchas y embrague centrífugo, manillar elevado, ancho y mullido asiento pero ínfimo tanque de combustible en forma de lágrima… Eran las señas de identidad de un entrañable modelo que fue creando escuela (aparecieron rivales como la Suzuki MT50, la Kawasaki MT1 o la Yamaha Chappy) y, con el paso de las décadas, se ha convertido en todo un icono de dos ruedas.

Como os podéis imaginar, llegaron todo tipo de versiones: modelo Gold edición limitada (1984); modelo R con bastidor doble viga y freno delantero de disco hidráulico (1987); modelo Baja de estilo offroad con doble faro (1991); o el modelo Special con decoración basada en los colores de la CB750F de Freddie Spencer (2004), entre otras. En 2009 Honda realizó la primera versión con inyección de gasolina en lugar de carburador, y así se mantuvo hasta que, el año pasado, la casa japonesa anunciaba la producción de una nueva generación de Monkeyque, manteniendo esa inconfundible genética, da un salto importante en términos de equipamiento y prestaciones.

Más moto

El regreso de la mini moto por excelencia no podía traicionar sus propios fundamentos y para ello Honda ha trabajado en actualizarla en profundidad, pero conservando el legendario estilo, con las mismas formas y proporciones parecidas entre sus diversos elementos, y hasta con guiños estéticos en honor al diseño original como las superficies cromadas de los guardabarros, protector del escape, manillar y retrovisores circulares.

Disponible en tres diseños vintage (amarillo/blanco, rojo/blanco y negro/blanco) juega un papel importante en su estética la combinación cromática que vemos, por ejemplo, entre el depósito, bastidor, basculante y amortiguadores traseros, que exhiben todos el mismo color. Con la misma intención nostálgica, la Monkey luce el logo histórico ‘Old Wing‘ de Honda en el tanque de gasolina. Sin embargo, la nueva Monkey crece y se hace ‘más moto’. Respecto a la versión de 2009, las dimensiones son claramente superiores: la longitud se dobla hasta los 1710 mm y la altura del asiento pasa de 660 a 776 mm, siendo ahora una distancia al suelo en línea a otras motos de 125. El depósito gana 1,6 litros (ahora 5,6 l.).

Pierde, en líneas generales, esa condición de moto ‘juguete’ o mero vehículo auxiliar, ganando empaque y volumen, para intentar convertirse en una opción de movilidad diaria y equipararse a muchas naked ligeras de usabilidad netamente urbana, emergiendo ahora como una alternativa diferente, divertida y simpática, pero al mismo tiempo dinámicamente eficaz y tan capaz como cualquier otra motocicleta de iniciación…

Y es que por primera vez, la Monkey está impulsada por un motor de 125 cc. Sobre la misma base técnica de la MSX125, equipa el conocidísimo monocilindro SOHC horizontal de 4T refrigerado por aire, con alimentación por PGMFI y tecnología de baja fricción que ofrece 9,2 CV a 7.000 rpm, y un par motor de 11 Nm a 5.250 rpm, cifras que poco tienen que envidiar a gran parte de los modelos que forman parte del segmento de octavo de litro y con un funcionamiento general de gran suavidad y eficiencia.

El nuevo propulsor, asociado a una caja de cambios de tan sólo 4 marchas, está acompañado por una parte ciclo más robusta realizada para esta versión, compuesta por un bastidor con tubo central de acero, un basculante de sección oval del mismo material, y suspensiones que cuentan con una llamativa horquilla invertida delantera y doble amortiguador trasero con precarga de muelle regulable, con 100 y 104 mm de recorrido respectivamente. La frenada se compone de un disco delantero de 220 m con pinza hidráulica de dos pistones y otro trasero de 190 mm de pistón simple, con sistema ABS basado en IMU. Los neumáticos, una de las señas de identidad de este modelo, son dos anchas gomas de tacos de 12 pulgadas con medidas 120/80 delante y 130/80 detrás.

La nueva Monkey, a pesar de ese perfil neo retro basado en un diseño de los años 70, no da la espalda a cierta modernidad equipando soluciones tecnológicas actuales tales como una instrumentación digital (un único reloj de completa información), iluminación totalmente Led, llave de contacto tipo wave con sistema de ‘llamada y respuesta’ (para su localización, presionamos un botón y las luces de la moto destellean) o el citado sistema antibloqueo de frenada monocanal que actúa con una centralita para controlar el levantamiento de la parte trasera en reducciones fuertes.

Cómo va

Si lo habitual en la presentación de un nuevo modelo es recorrer cientos de kilómetros por carretera para intentar sacar el máximo de la moto, la organizada por Honda para su nueva Monkey estuvo en el extremo opuesto, es decir, consistió en una jornada por el centro de Barcelona donde lo realmente importante era disfrutar sin prisas de esta simpática montura, apreciando su estilo callejero y filosofía tranquila y entendiendo que, a pesar de su tamaño, se trata de una moto moderna y válida para los desplazamientos diarios.

Mido 1,87 y peso 95 kg, así que la Monkey conmigo encima ‘se hace’ todavía más pequeña… (principal motivo por el que no veréis en este reportaje ninguna foto mía a bordo de ella). Cuando te acercas a ella, parece como un adorable cachorro, causa ternura, simpatía y hasta ciertas ganas de ‘achucharla’. No parece una propuesta realmente seria para planteársela como moto diaria. Pero como hemos dicho antes, cuidado con menospreciarla.

Honda la ha reformado redimensionándola y ahora sus medidas ya no son de miniatura y hasta un adulto podrá acomodarse sin problemas. Su peso de 107 kg y su altura del asiento, de 776 mm, están en líneas a muchos otros modelos 125. De hecho, su habitabilidad es bastante correcta incluso para un ‘armario’ como yo. Su asiento monoplaza posee un cómodo mullido y la posición a sus mandos es natural, con las manos elevadas sobre el manillar ‘semi-ape’ y los pies sobre las estriberas en una posición ligeramente adelantada. Tanto el tacto de los mandos como la sensación de calidad general del vehículo es realmente elevada.

El motor funciona con correcta finura y suavidad, y además ofrece unos consumos muy bajos que pueden alargar la autonomía del depósito de 5,6 litros hasta los 200 km. Las cuatro marchas son algo más largas de lo habitual, pero la Monkey es capaz de empujar desde bajas vueltas con bastante solvencia. No ofrece mucho más de 9 CV pero su bajo peso logra que el propulsor trabaje con brío y ofrezca unas aceleraciones más que suficientes para el uso en ciudad y, fuera de ella, la nipona pueda alcanzar con holgura los 100 km/h. El embrague es suave y el cambio funciona con rapidez y precisión, y apenas hay que esforzarse para subir o bajar marchas.

Huelga explicar que, por peso y dimensiones, la Monkey hace honor a su nombre y se cuela entre el selvático asfalto urbano con la misma habilidad y agilidad de un simio entre los árboles. Es muy corta entre ejes y esto hace que sus reacciones sean casi instantáneas, ideal para colarse hasta por los mínimos espacios del tráfico urbano. Da mucha confianza gracias a esa sensación de control que tienes en todo momento, incluso para los usuarios de menor envergadura.
Y cuando circulamos a mayor ritmo, lo cierto es que el conjunto ciclo trabaja con bastante nobleza, sin mucho nerviosismo, las suspensiones son confortables pero al mismo tiempo no se descomponen con facilidad, especialmente la horquilla, que nos ha dejado un feeling sorprendentemente aplomado. Los frenos ofrecen un buen tacto y potencia. Que nadie se deje engañar por la Monkey, su formato es pequeño, sí, pero sus componentes de calidad y el trabajo de su mecánica y parte ciclo de gran compromiso.

Una Monkey ‘de adultos’

Honda ha adaptado a su mítica pit bike a los nuevos tiempos, y ya es mucho más que aquel modelo ‘friki’ que no tenía mucha lógica como moto diaria. La nueva Monkey, que por primera vez se comercializa oficialmente en España, respeta y rememora su propia historia, pero gana argumentos, está más capacitada y equipada, gana volumen y prestaciones para convertirse en un vehículo urbano con todas las de la ley.
Por supuesto, la funcionalidad no es su fuerte, y sus capacidades en carretera son más justas que otros modelos. Lo que intenta esta versión es enfocarse sobre todo a usuarios nostálgicos pero también a jóvenes ansiosos de rodar con modernidad retro y llamar la atención sobre una moto nada usual, que no buscan altas prestaciones ni las mejores aceleraciones del semáforo, sino facilidad de uso, maniobrabilidad y bajos consumos a lomos de la mini moto más reconocible de todos los tiempos. Eso sí, habrá que desembolsar 4.100 euros por ella, un precio algo elevado en el segmento de las motos 125, pero a cambio el usuario disfrutará de una moto icónica, de fácil conducción, comportamiento normal y de gran calidad constructiva que no sólo parece divertida, sino que también lo es…

Highlights Honda Monkey 125

– Precio: 4.100 euros

– Motor de 125cc refrigerado por aire

– 9,2 CV de potencia y 11Nm de par

– Consumo declarado de 67km/l

– Bastidor de acero, horquilla invertida y doble amortiguador trasero

– Neumáticos de 12 pulgadas de diámetro

– Peso en orden de marcha de 107kg

– Distancia entre ejes de 1155mm

– Altura de asiento de 775mm

– Toda la iluminación es de LED

– Colores: Amarillo Banana/Blanco Ross; Rojo Nebula Perlado/ Blanco Ross; Negro Shining Perlado/ Blanco Ross

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